Sí, porque que fuera en este periodo administrativo que el Cine Municipal cerrara definitivamente sus puertas, específicamente en el primer periodo de esta eterna administración, bueno, eso no implica que sean los responsables. Y que haya tenido que haber un litigio legal para que se "solucionara" el problema de la deuda histórica con los profesores, eso tampoco es responsabilidad de esta administración. Ni que la Barrick haya entrado con bombos y platillos, igual que la Agrosuper, a ocupar uno de los pocos valles sin contaminar de esta parte del territorio, no, tampoco tiene que ver con su responsabilidad. No, esas son meras circunstancias históricas de las que esta pobrecita administración ha sido víctima, y que le tocó vivir muy a su pesar. Que haya sucedido justo en el periodo que les tocó asumir, ¿los hace acaso responsables? ¿A qué bruto descerebrado se le ocurriría hacer semejante descargo? De hecho lo único que cabe aquí es la compasión por su trágico e incomprendido destino. ¡Ah, Horacio, las cumbres del poder son tan solitarias y tu pobre espíritu se debate en ellas como un Prometeo preso en su propio tormento! La figura es muy griega, no lo pueden negar, perfecta para un profesor de filosofía devenido a alcalde. Además, el gran Platón no pudo haberse equivocado tanto cuando dijo que los mejores gobernantes eran los filósofos. Aunque, claro, entre un filósofo y un profesor de filosofía quizá haya alguna que otra diferencia.
Por eso no tienen que espantarse los que, como yo, van de vez en cuando al cine y se encuentran con algunos, ¿cómo se podrían llamar?... detalles molestos. Como que bajaste el día y la hora en que fue anunciada tal película y, ¡sorpresita agradable!, no, sabe que la función se suspendió porque el Centro Cultural (como se llama ahora) tiene otra actividad programada, mucho más importante que una tonta película. O que, como este fin de semana, bajes nada menos que a las diez y media de la noche para encontrarte con algo más de cincuenta personas en la sala (todo un récord considerando que la media fluctúa entre quince y veinte, sorpresa bastante agradable), te sientas a esperar que apaguen las luces, las apagan, empieza la película, que suena bastante bien para otras veces, y sabes que la proyección no es de cine porque se nota en la textura de la imagen y en que a veces aparece en la pantalla, por la esquina superior izquierda, un pequeño logo que te confirma sin ninguna duda que es una proyección, sí, pero no de cinta, sino de imagen, la misma que se hace con los proyectores caseros; pero piensas está bien, porque bueno, igual no es cine cine, pero es casi, y la imagen no está la raja pero ya que pase. El problema es que cuando te vas dando cuenta que, además, el sonido está desfasado unas milésimas de segundo, y la boca del personaje se mueve unos cuantos milisegundos después, entonces ya te entra una pequeña viruta en el hígado, que empieza a hincharte el bajo vientre (o sea las pelotas), pero te aguantas y piensas bueno, es sólo unas milésimas de segundo, además ya estoy aquí y no me voy a mandar a cambiar, típico chilenito sin agallas, y el esfuerzo y todo eso, apoya el cine en Vallenar, y qué tanto, ya me aguanto. Si unos cuantos minutos iniciada la película ves que aparece una marca de agua, muy delgadita pero notoria, en el borde inferior de la película que te advierte algo así como que la película que estás viendo en realidad no es la película que estás viendo sino el material que se le entrega a los miembros de lo que sea para que lo revisen con vistas a algún premio de esos que se dan por allá por los yunaites, entonces lo único que queda es pararse, pedir el dinero de vuelta e irse, o sea, cualquier vallenarino bien nacido amante del cine hubiera hecho eso, pero este mal nacido y todos los que estábamos ahí esa noche ni nos movimos. Vimos la película hasta el final, incluso hubieron algunos que tuvieron la osadía de batir algunas palmas huachas al cierre.
Claro, dirán, por una luca que más querí, que te traigan sonido dolby (ese ya no se usa creo) y una definición HD poco menos. No, pero justo en ese momento, incluso un realista de la vieja guardia como yo (aunque el término quede un tanto anacrónico aplicado a mí), la hidalgía y las buenas costumbres me las metería gustosamente por el horto, y cualquier asomo de compasión por los sufridos periodos de nuestra (¿dije nuestra?) administración, lo masticaría bien masticado antes de evacuarlo por otros conductos, porque uno piensa, pucha, si alguien por ahí (de cuyo nombre no quiero volver a acordarme) hubiera hecho esa pega que tanto ha pregonado durante estos años y hubiera salvado el cine, aunque no fuera más que para mantener una parte de la cultura de esta ciudad, entonces no estaríamos en estas humillantes condiciones, incluso si hay que reconocer que el Cine Municipal tampoco era la gran cosa, al menos tenía su impronta de cine y eso podía hacer que se esmeraran mucho más a la hora de pasar una película, o de cumplir con sus fechas. Y no se trata de venir a endilgarle la responsabilidad tampoco a las personas que con harto esfuerzo se agencian unas cuantas películas algún que otro fin de semana y tratan de pasarlas como sea (que es otra forma de indignidad pero laboral), no, sino al cerebro pensante (si piensa) de esta comunidad. Y hay que tener cuidado con ese cerebruto, porque si uno se descuida capaz que empiece a idear cosas como "Vallenar puro corazón" en que los pobres tienen que dar de su bolsillo para darle a los pobres y tengamos que empezar a donar películas para "Vallenar puro cine", entonces después, claro, el perla aparece en la foto o en la entrevista diciendo que "ese es un proyecto de nuestra municipalidad". Porque la desvergüenza no tiene nombre. Aunque es bigotuda, eso sí.

2 comentarios:
Leí lo que escribiste en mi blog, sobre Vallenar. Se agradecen las nuevas visiones.
Algún día volveré por esos lados.
Saludos!
Me parece muy interesante tu punto de vista, comparto la idea que cosas como el cine como actividad cultural se olviden, claro ahora solo importa la tan despreciada farándula, en todo sentido. Creo que no somos pocos los que pensamos como tu, que añoramos con espacios públicos dignos, eventos culturales para diversos públicos.
Espero que el cine renazca y que no solo sirva para que sirva como punto de reunión de diversas tribus urbanas.
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